Timehop La temporada de vacaciones de Navidad de 2011 fue un hervidero de actividad para mí. Una vez, asistí a una fiesta en el Bowery Ballroom en Nueva York, al estreno de una película y a una cena con temática de Justin Bieber, todo en una semana; unos días más tarde, vi la película Young adult, compré objetos de cristal con forma de animal para regalar en Navidad y compartí platos de pasta hecha a mano con algunos amigos.

Sé todo esto no porque mi memoria sea sobrehumana, sino por la meticulosa recopilación que he hecho gracias a las diversas aplicaciones que me he descargado, como Timehop y Rewind.me. Acceden a mi historial en las redes sociales y me envían recordatorios diarios sobre mis entradas anteriores. Estos servicios sirven de apoyo cognitivo al escarbar en detalles del pasado que no podría recordar de otra manera.

Mientras las redes sociales les dicen a sus usuarios qué está sucediendo en ese momento, estas aplicaciones novedosas documentan la vida de hace un año o más. Dependen de los datos personales que hay esparcidos por la Red y que se recuperan fácilmente con la ayuda de unos ingeniosos algoritmos de ingeniería y de software. Y ofrecen la posibilidad poco frecuente de mirar hacia atrás y obtener una perspectiva antropológica de nuestro propio comportamiento en Internet. Por ejemplo, me he dado cuenta de que el año pasado colgué muchas fotografías y revelé detalles personales de mi vida en las redes sociales, pero ahora he adoptado un estilo más frío, menos íntimo.Rewindme

Danielle Morrill, fundadora y consejera delegada de Referly, una empresa de reciente creación de recomendaciones de productos en San Francisco, descubrió que el uso de Timehop, que envía a su iPhone información sobre cómo pasó un día de hace exactamente uno, dos, tres o incluso cinco años, le recordaba lo “poderoso que puede ser el tiempo”.

“A veces, me doy cuenta de que estoy haciendo exactamente lo mismo que hacía un año antes, y me pregunto si eso me gusta”, señala Morrill. “El año pasado estaba sobrecargada de trabajo, y sigo estándolo ahora. Quizá debería pensar en tomar un descanso… Te hace reflexionar”.

Timehop y las aplicaciones parecidas son subproductos de una época de exceso de información. Muchos de nosotros apenas podemos seguir el ritmo del flujo de información casi ininterrumpido, de las actualizaciones y de los detalles sobre el mundo que nos rodea, y ya no digamos encontrar tiempo de poner el pasado en el contexto del presente.

“Todas las redes sociales se basan en el tiempo real”, explica Jonathan Wegener, uno de los fundadores de Timehop. “Tienden a acumular la información antigua, pero no dejan espacio para recordarla”.

Wegener se ha incorporado a un pequeño grupo de empresarios que tratan de aprovechar una especie de arqueología de la era de Internet, excavando en la gran cantidad de datos que hemos dejado en la Red. La gente que se registra en Timehop, por ejemplo, puede ver los pasados en las redes sociales de amigos que también usan el servicio. Y si los usuarios de Timehop eligen hacerlo, pueden enviar sus recuerdos a otras redes sociales.

Desenterrar el pasado, naturalmente, es divertido hasta que te encuentras con algo desagradable. En mi caso, las fotografías de una de mis mascotas, un gato, que había muerto. Wegener asegura que los usuarios piden funciones que permitan impedir que una persona o un periodo aparezcan en su resumen.

Desde un punto de vista tecnológico, la creación de esos filtros no debería ser imposible, explica Wegener, pero todavía no existen. Dice que la idea le recuerda la película ¡Olvídate de mí!, una comedia romántica rara en la que los personajes principales eliminan cualquier rastro de su relación anterior, y presumiblemente, el trauma causado.

No queda claro si estas aplicaciones tienen posibilidades de negocio a largo plazo. Timehop dice que se centra en atraer a simpatizantes, en vez de preocuparse por cómo ganará dinero. La empresa ha recaudado cerca de un millón de dólares de inversores.

Algunos investigadores que estudian cómo se relaciona la gente en Internet creen que estos servicios tendrán valor a más largo plazo. Para empezar, nos pueden recordar lo larga que “puede ser la vida media de nuestras huellas digitales”, señala S. Shyam Sundar, uno de los directores del Laboratorio de Investigación sobre los Efectos de los Medios de Comunicación de la Universidad Estatal de Pensilvania. “La gente que nunca se paró a pensar que sus entradas digitales serían archivadas podría ser más consciente de sus acciones en Internet”.

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